Las páginas web, en general, y las páginas de promoción de destino turístico, en particular, han experimentado un cambio profundo del 1.0 al 2.0. En los últimos años, se ha pasado de una web informativa y unidireccional, a una web interactiva, con mayor presencia de redes sociales y blogs.
Sin embargo, hay avances, como la incorporación de redes sociales y el uso de blogs, que todavía son futuro para algunas páginas web de destino. Al igual que el uso de los códigos QR o de los sistemas de geolocalización.
Otra de las carencias llamativas de las web españolas es la venta por internet. Rara vez una web de destino permite comprar un paquete desde su página web, a pesar de las facilidades que da la directiva europea Bolkstein para que pueda llevarse a cabo esta actividad.
La tecnología debe permitirnos transmitir al usuario la información que está demandando y la web de destino debe proporcionar al turista toda la información que necesita y poner en valor lo que verdaderamente le interesa.
Existe lo que se denomina miopía del marketing. A una persona que ha vivido toda la vida en un destino le costará mucho más identificar los atributos diferenciales de un destino. De ahí, la importancia de contar con profesionales capaces de ofrecer una visión mucho más aproximada a lo que el cliente va a necesitar.










Acceso privado