“Fideus de Vermar” Una noche muy especial en Binissalem

Pueblo de Binissalem en Mallorca

16 Sep “Fideus de Vermar” Una noche muy especial en Binissalem

En la segunda quincena de Septiembre de cada año, se celebra en el pueblo de Binissalem La Festa des Vermar Sa Vermada, que coincide con el final de la vendimia y del verano.

Aunque el origen de las fiestas de la vendimia se pierde en el tiempo, fueron los griegos los que comenzaron a celebrar el final de la cosecha, como agradecimiento a sus dioses por los frutos de la tierra, en el que el vino jugaba el papel de puente entre los hombres y la divinidad.

Ya en nuestra época contemporánea, concretamente en 1.965, comenzó a celebrarse Sa Vermada en Binissalem de manera sistemática y organizada con el propósito de rendir culto al mundo del vino y a las tradiciones agrarias que conectan a los binissalemers con su tierra.

Después de más de 50 años, esta tradición se ha convertido en una de las fiestas más importantes de Mallorca. Siendo ésta una referencia más para aquellos que elijen Mallorca en el mes de septiembre como su destino de descanso e incluso para aquellos residentes que viven en otras zonas de la isla.

Después de varios días de celebración con actividades de diferente índole, se culmina la celebración de “Sa Vermada” con la cena de “Fideus de Vermar”, o lo que es lo mismo, con fideos de vendimia.

Es tan notoria su repercusión en la isla, que hasta la Administración pública ofrece transporte público gratuito y aumenta la frecuencia. A nivel local, el Ayuntamiento realiza distribución de vino y fideos a todas las familias del municipio.

En esta celebración es igual de relevante el continente como el contenido

El “contenido” es una receta antigua digna de manjar de dioses. Es muy dura, pues se cocina con carne de cordero, concretamente el más viejo de todo el rebaño, al que los pastores cuidaban con esmero los meses antes de la fiesta, manteniéndolo separado del rebaño.

En realidad su receta y preparación es de lo más sencillo. Dónde lo más importante es el tiempo y la paciencia. El secreto  es un buen sofrito y que la carne de cordero cueza bien. Y como no podía ser de otra manera, acompañado de vino D.O. Binissalem.

En cuanto al “continente”, no tengo palabras para expresar…

Con la uva como gran protagonista, los vecinos decoran con mucho esmero sus calles y mesas. La verdad es que es una auténtica sorpresa para el asistente a este evento ver mesas para  quince, veinte e incluso más comensales, perfectamente organizadas y colocadas en medio de la calle. Todas ellas con vajilla de barro tradicional y decoradas con su sutil estilo rústico sin dejar, en algunos casos, las tendencias decorativas del momento.

Años atrás, se competía entre vecinos y un jurado valoraba las mejores decoraciones para después premiarlas. Lo cierto es que, debido al buen nivel de todas ellas, se hacía tarea imposible el poder tomar una determinación. Tanto es así, que se ha suprimido esta parte de la celebración ¡imagínate!

Todas las familias salen a la calle y esperan a sus invitados, que en algunos casos, por falta de espacio, no les queda más remedio que ir alternándolos año tras año. Es decir, un año vienen unos invitados y al siguiente año, otros invitados. El espacio al aire libre queda limitado por cada casa y esta cuestión hace imposible que una sola familia pueda acoger a todos los invitados que desea.

Y es que ya lo decía el refrán… “Al buen amigo dale pan y dale vino”

Si alguna vez te invitan a esta cena, tómatelo  como un auténtico alago. Si eres invitado, es porque verdaderamente se te aprecia en la casa dónde te invitan. Y si no tienes tanta suerte, pero no quieres que te lo cuenten, si no que quieres vivirlo, tienes una opción…como yo siempre digo; “todo tiene solución”.

La opción es que reserves silla en alguno de los bares del pueblo( Es Cuplé , Can Murtó , Terra di Vino , etc) ¡¡Si, si!! He dicho SILLA. ¿Porqué digo SILLA?… Porque los bares montan como en las casas particulares, una sola mesa donde ubican a todos sus visitantes y se organiza unos fideos de vendimia de lo más cosmopolita. Ya que igual compartes mantel con un español que un holandés. Muy, muy recomendable.

   El mejor vino no es necesariamente el más caro, sino el que se comparte”. George Brassens.

Leonor Amengual Ambrós

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